Pareja comunicándose

Cómo dar retroalimentación efectiva sin generar conflicto

Pareja comunicándose

En algún momento de la vida, nos vemos en la penosa necesidad de ofrecer una retroalimentación, buscamos ayudar a quien lo necesite con nuestras palabras e indicaciones. Pero para nuestra desgracia, estás a veces son tomadas como críticas, y el resultado termina siendo, una persona herida y otra malinterpretada.

¿Retroalimentación o crítica?

Ambos conceptos presentan una evaluación del rendimiento ajeno y buscan comunicar las áreas de mejora, pero su enfoque depende de la forma de decirlo.

Ejemplo:

¨Lo hiciste todo mal, el proyecto está horrible”.

Es un claro ejemplo de la crítica, no ofrece aportaciones positivas y es muy probable que la persona que lo reciba se sienta ofendida por tu opinión. Aunque muchas veces sentimos la necesidad de señalar la incompetencia de otros, la crítica directa rara vez es útil para construir relaciones sanas. Por el contrario, tiende a generar más conflictos que soluciones, tanto a corto como a largo plazo.

¨Tu proyecto tiene ciertas áreas a trabajar, si te enfocas en la estructura del informe es posible que mejores¨. 

La retroalimentación busca la reflexión y mejora del rendimiento de la persona, de forma empática, considerada pero a la vez, directa. 

Fichas formando la frase Palabras clave

El poder de las palabras

Todos sabemos lo que es recibir una crítica: nos sentimos atacados y, aunque a veces no lo queramos aceptar, nos pone a la defensiva. Por el contrario, también disfrutamos del orgullo de ser felicitados por nuestro trabajo. Somos testigos, una y otra vez, de que las palabras pueden construir o destruir. 

A lo largo de la vida me he cruzado con personas sumamente impertinentes, capaces de ofrecer críticas a quien esté dispuesto o no a escucharlas. El poder de las palabras tiene la capacidad de abrir o cerrar caminos, iniciar e incluso detener una guerra con ellas; es un arma poderosa y por ello, deben usarse con cuidado.

La honestidad sin empatía es crueldad.”

La crítica hacia la labor de otros nunca ha sido bienvenida y debe ser manejada con cuidado, puesto que la línea entre crítica y retroalimentación es sumamente fina.
Sin importar lo buenas que sean nuestras intenciones o lo honestos que seamos al opinar, es importante reconocer los esfuerzos ajenos. La inversión de tiempo o dinero que ha sido empleada en su desempeño merece respeto, incluso si los resultados no son los deseados.

Grupo de manos juntas mostrando unidad

¿Cómo dar retroalimentación efectiva?

Existen técnicas útiles que nos permiten lograr una comunicación clara, empática y orientada al cambio. Cuando se aplican bien, estas herramientas pueden mejorar la eficacia de quienes nos rodean, ya sea en el trabajo, en casa o en cualquier otro ámbito.

 Entre ellas, se encuentran:

  • Palabras de afirmación: buscan mantener un enfoque en las aportaciones positivas del individuo, reconociendo genuinamente sus esfuerzos. Se trata de transmitir una apreciación sincera por su labor, de forma que la honestidad se perciba con claridad. Ligadas a una sugerencia breve y directa, obtenemos un comentario claro y efectivo. 

Ejemplo: Se nota que te esforzaste mucho en el diseño y la elaboración de esta maqueta. Si pintas de rojo el techo, atraerá más la atención del cliente. 

De esta manera, estimulamos la autoestima, motivación y sentido de pertenencia. 

  • Involucra a la persona en el proceso: por medio de preguntas abiertas, invítala a participar activamente en su propio desarrollo y proceso de mejora.

Ejemplo: María, ¿crees que hay algo que podría mejorar en nuestra presentación?

En consecuencia, abrimos la oportunidad para que María reflexione y desarrolle una sensación de colaboración. Después de todo, ¿no se siente mejor actuar ante una idea que sientes como tuya? A nadie le gusta recibir órdenes, usualmente una propuesta es mejor recibida cuando la sentimos propia. María no es la excepción. 

  • Técnica del sándwich: consiste en iniciar con un comentario positivo, luego presentar la observación o mejora necesaria, y concluir con una nota optimista. Formando un “sándwich” comunicacional fácil de digerir.

Ejemplo:
“El pastel que hiciste es exactamente como lo había imaginado. Aunque la textura habría mejorado si lo dejabas en la mezcladora por otro minuto, fuera de eso, me parece que estás cerca de conseguir el objetivo.”

La comunicación puede convertirse en un obstáculo para alcanzar nuestras metas. Sin embargo, mientras exista la posibilidad de adquirir las herramientas adecuadas y la disposición de mantener la empatía, la escucha activa y el respeto hacia nuestros colaboradores, amigos o familia, podemos lograr una mayor calidad en nuestras relaciones interpersonales y un mejor desempeño general. Es una solución favorable para todos los involucrados.

Plantas creciendo

¿Quieres dar retroalimentación sin conflictos ni malentendidos? Explora técnicas prácticas y consejos conscientes en nuestro artículo más reciente en Libro La Interacción. https://librolainteraccion.com/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *